Saber que andas por ahí, chiquita, y que en algún parpadeo me tocas o te tocas sin analizar el precio de los besos ni la cotización bursátil del deseo, hace que el día siga teniendo el tacto de tus noches y por lo tanto, me río en la cara de los calendarios mientras las sábanas bailan cuando no las veo, un tango feliz de bienvenida. Y yo, bicéfalo al pensarte, sonrío a nadie o sea a ti que llegas y te traes con esos ojos que ya han visto demasiado y por suerte no se cansan todavía de mirarme.
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Déjame tu comentario :)