Puedo prescindir de todo lo demás.
Gracias, porque el recorrido es duro, y las piedras con las que se tropieza a veces te hacen llorar, a veces te hacen aprender, pero dicen que lo más grande es saber levantarse y no quedarse ahí tirada.
Gracias, porque aún me quedan otros diecinueve años por compartir, no sé si con vosotros o con ellos, pero ahí estaré yo para disfrutar con todos.