lunes, 5 de marzo de 2012
Está hecho de acero inolvidable .
Es que no lo conocéis, aunque lo veáis pasar enamorando aceras con esa sonrisa de fotógrafo italiano que talla cada luz en su retina y te la devuelve mejorada. Es que no podéis saber cuántos brindis le caben en el cuerpo ni él sabe cuántas lagrimas le quedan, y por eso las regala. Os conformáis con atisbar de reojo la amenaza par de sus dientes o medir el largo interminable de sus piernas, cuando lo que importa son sus pasos y hacia donde lo llevan. Es que no tenéis ni puta idea del poder que se siente cuando me abraza dormido y se sabe en casa, de la angustia acristalada cuando se queda pero se marcha, de la caliente felicidad con que regresa, a derretir escarchas. Es que no lo habéis visto leer el diario e indignarse, empañar con canciones tristes sus opacos ventanales, o usar las gafas de sol cuando anochece, para proteger de su mirada a los mortales. Es que en su cuello podrían tatuarse, en espiral, los poemas que explican mi verdad, y en su nuca caben, en tres signos tipográficos, todas las palabras que jamás he pronunciado. Es que cuando la máquina del mundo se detiene y todo me sabe a error por repetir, él funciona. Cuando me caigo en la trinchera que llevo años cavando, él sonríe y me levanta. Cuando teme que el futuro pueda quedarle grande, me llama y le hacemos un corte de mangas y un tajo que va del ayer a su cadera, que es donde empieza y termina la mañana. Y aunque lo hayáis tenido, espléndido y desnudo, con ese galopar de felino desbocado, si no os cambió la vida su manera de entregarse, es que mirabais hacia el lado equivocado. Es que no lo conocéis. Es que por suerte, no acabo de aprenderlo ni lo quiero descifrar. Es que nunca sabré con cuál de ellos me acuesto y con cuál me levanto, pero disfruto tanto de esta poligamia singular. Es que no quiere hacerle daño a nadie aunque lo simplifiquen o lastimen. Es que parece tan frágil y está hecho de acero inolvidable. Se cree tímido, pero no sabe ni quiere estarse quieto. Es que teme ser libre, pero no admite ataduras. Salvo algunas noches, cuando su espalda vuelve a ser montura y me ofrece el animal mas bello del planeta. Es que no podéis saber. Es que no tenéis ni puta idea. Hablando de otra musa, entiendo que perdáis el culo por su culo, o por su manera de ser como él es, sin condiciones. Entiendo que queráis quererlo.
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