Él no sabe que brilla más que cualquier estrella de neón o gelatina, que sus gemidos amenazan mi timón como un orfeón de sirenas, que por verle feliz me marcharía, y para hacerle feliz, permanezco. Que celebro su existencia como la de la luna, cuando la luna me mira. Guarda en su cuello el secreto de las noches que se doblan como espigas, en los pechos, las joyas gemelas de la corona de la más plebeya dinastía, tiene talle de príncipe, bebe como un marino ruso, y ama como la vida. Él va a incendiar su mundo, sin querer, un martes a mediodía, porque está hecho de un fuego que le asusta y le encandila. Y yo estaré cerca, para encenderle con besos las cerillas. A veces siento la sucia tentación de enjaular sus maravillas. Pero aunque pudiera , no lo haría: él es libre, feliz, y un poco mío. Él sólo le tiene miedo al miedo, y hasta el miedo lo amaría.
sábado, 10 de marzo de 2012
Que tú vales más que La Alhambra .
Él no sabe que brilla más que cualquier estrella de neón o gelatina, que sus gemidos amenazan mi timón como un orfeón de sirenas, que por verle feliz me marcharía, y para hacerle feliz, permanezco. Que celebro su existencia como la de la luna, cuando la luna me mira. Guarda en su cuello el secreto de las noches que se doblan como espigas, en los pechos, las joyas gemelas de la corona de la más plebeya dinastía, tiene talle de príncipe, bebe como un marino ruso, y ama como la vida. Él va a incendiar su mundo, sin querer, un martes a mediodía, porque está hecho de un fuego que le asusta y le encandila. Y yo estaré cerca, para encenderle con besos las cerillas. A veces siento la sucia tentación de enjaular sus maravillas. Pero aunque pudiera , no lo haría: él es libre, feliz, y un poco mío. Él sólo le tiene miedo al miedo, y hasta el miedo lo amaría.
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